domingo, 14 de septiembre de 2025
Voces
sábado, 10 de mayo de 2025
Retorno & Re torno & Re horno
Volver a los lugares donde amamos la vida como dice el bolero, quimera inalcanzable. Volvemos sobre nuestros pasos, ansiando recuperar la calidez de aquel instante y nos encontramos con los cambios implacables. Ya no reconozco las calles de Erfoud... ¿Dónde están las casas de planta baja? ¿Y los horizontes abiertos ciento ochenta grados?
Ya solo en mi memoria sigue palpitando aquel cielo estrellado que contemplaba flotando en mitad de la piscina, una piscina enmarcada en las copas de nísperos donde las chicharras no cesaban de cantar.
Ya solo en mi interior permanece aquel muchacho, Sabri que nos condujo entre zanjas hasta la escuela donde en la escalera que conducía a la azotea por la que se colaba una bocanada solar que besaba las sandalias desperdigadas sobre los escalones y creaba un claro oscuro nítido, que se grabó en mi mirada. Me parece percibir hasta las motas de polvo suspendidas en aquella luz intensa. En unos minutos el negro fue aclarándose y delante de la puerta pintada de azul celeste, dejamos los zapatos al lado de otros, y nos adentramos en aquella habitación de paredes verdes, sobre el suelo la esterilla y en el mueble medio desvencijado de madera pintada de azul había un radiocasette. Nos sentamos en la esterilla y apareció la maestra con un cojín, un pañuelo que extendió sobre él y comenzó a ponernos la henna en la mano, me dibujó distintas pìeles de animales, la cobra, la serpiente, para que tuviese coraje, fuerza, valor y el árbol de la vida sobre el antebrazo para que la baraca, las bendiciones no me abandonasen. Tomamos té y unos dátiles que nos sirvió. La música nos arrulló y bailamos en aquel salón, celebrándonos. Sobre el alféizar de la ventana un cuaderno abierto apoyado en la reja con sus ejercicios a varios colores, ordenado, limpio, un cuaderno impecable.
Una tarde inolvidable en aquella antesala del desierto que guardo en mi memoria. Vuelvo a ese enclave y aquella casa encalada en blanco por fuera y verde por donde no la encuentro. Me reciben las frondosas palmeras, la luz tamizando los atardeceres, la belleza del contraste de los ocres del adobe con los azules sólidos del cielo.
Mis cuadernos se han poblado de palmeras siempre, palmeras en blanco y negro, violetas, rojas, anaranjadas, palmeras y más palmeras como refugio frente al aburrimiento en las aulas cuando soy alumna. El camino se vuelve espiral y vamos ampliando el laberinto. Recorremos las sendas creando un ritmo que nos conduce a amasar la harina, el barro para cocer en el horno y elaborar los alimentos, el pan, llegamos a crear la jarra, el zellig, que sigue la huella de la naturaleza, su diseño repetitivo en esa geometría sagrada, que es fuente de inspiración para las artesanos y se repite el patrón en los collares, en los pendientes, en las pulseras, en las fachadas cubiertas por el zellig de las mezquitas, en las alfombras sobre las que se llevarán las oraciones siguiendo los pasos del sol.
Suena la llamada a la oración y de nuevo te envuelve en el discurrir del día, es el reloj. Liviana recorro la medina entre las risas femeninas y las miradas de sorpresa de los hombres que se sorprenden gratamente al ver la henna secándose sobre mi cabeza. Algunos me indican donde está el hamman, mientras ellas de reojo me miran y cuchichean, se ríen pensarán lo que yo pensaría en el norte si viese una mujer con los rulos puestos pasear por la calle sacando fotos. Una provocación que toman e interpretan de forma distinta los hombres y las mujeres. Cada vez siento más tirantez en mi cabeza y me neto en el hamman donde el vapor ablanda la pasta y la transforma en materia parta pintar sobre mi cuerpo lunas y soles, diamantes y semillas... Del hamman salgo renovada, las sabias manos de otra mujer han masajeado, lavado, estirado mi cuerpo y el vapor ha mecido mi alma.
Volver no es posible, pero el ritual es necesario para retomar el contacto con la fuerza interior, con la esencia, por eso volvemos a los lugares donde amamos la vida, por eso hay lugares de peregrinación.
martes, 22 de abril de 2025
Imposible retorno
Volver no es posible, no es posible el retorno aunque el paisaje tenga el mismo color los aromas son otros, la mirada ya no se enfoca en el mismo encuadre. Al borde de la vía han proliferado señales de progreso y calidad de vida de los habitantes en treinta años, pero el olor de la lluvia sobre los tejados de adobe entremezclado con el olor de la madera de cedro y el penetrante olor de las cabras ya no tiene esa fuerza envolvente, ha dejado paso al carburante derramado tras varias vueltas de campana, al té que se expande desde el borde del vaso y a los chicles pegados en la suela de la chanclas que se expanden tras la zancada larga, frente a la mirada penetrante de una infancia que abandona el juego por las demandas de ausencias prolongadas. Serpentea la carretera por las laderas, túneles que se abren hacia el interior del corazón de este Atlas que sigue palpitando entre olivos y palmeras en mis recuerdos. En la memoria están intactos los sabores, los olores, los gestos, las palabras... ¿Cómo retornar a ese instante donde todo estaba por comenzar? Volviendo a entrecerrar los ojos y dejándose mecer por el sonido de un poema el pájaro y yo... Tomar el pulso de un corazón desbocado, ilusionado con un futuro de complicidad y ternura, sin miedos, sin dudas con mil preguntas en la punta de los dedos con las que trazar rumbo hacia la reconstrucción de un aquí y un ahora por el que ya pagamos un alto precio. La vida es hoy, ahora desde la mirada amorosa y honesta.
jueves, 26 de diciembre de 2024
Ecos
Ecos
Los deseos revolotean entre el vapor de agua y el amor
del calor húmedo en el clarooscuro de la atmósfera de relax que logra destensar
los cuerpos la imaginación se alborota y vuelven a hacerse presentes los
sonidos del tambor del gambri, las darbukas mientras muy lejos quedan la lluvia
y el frío pertinaz que el exterior del Gran
Hamman de Marraquech en Bordeaux rompe el
arco de medio punto de una fachada neoclásica
con el canto evocador de la fuente de azulejos en la entrada, enmarcada
en la gran puerta de madera abierta de par en par, dando la bienvenida,
anunciando con su puerta adornada con una hamsa y los clavos remachados las delicias
que aguardan a las mujeres, espacio exclusivo para mujeres.
Entre el vapor y el agua que recorre tu
cuerpo, los jabones y las penumbra los sueños de abren paso y la mente vuela…
Recorrer todo Marruecos desde la primavera al otoño siguiendo el hilo de los
festivales de música y artes que gran regalo. Comenzar por el norte por Oujda y
la música rai, los festivales de Rabat el Fesfival de Mawazine donde tomar pulso
a los ritmos africanos más internacionales. Tomarse un descanso en mayo en el
valle de los rosas de Kelaa M´Gouna y flotar con el aroma de la cosecha envolviéndote
día y noche, con los primeros aceites prensados, y en esos tres días vibrar
desde la esencia femenina en ese valle del interior, cerca de los palmerales,
al sol primaveral tomando energía para seguir hacia al Atlántico y desde la
costa, desde Asilah alcanzar Essaouira la ciudad de los vientos, la música Gnawa con sus ritmos sanadores,
las raíces el África negra fisionadas, impregnando los cuadros de los artistas que exponen
en sus múltiples galerías, en los rincones de esta hermosa ciudad azul y
blanca. Dejar que la música sacra de Fez
te traiga un sosiego y paz para el alma en la capital religiosa. Ese diálogo
entre culturas que se da en Fez alrededor de la oración es un clima adecuado
para descansar y dejar que cada ritmo se aloje en una parte de ti, en un rincón.
Cuerpo caracola para evocar los ritmos más ancestrales hasta los más etéreos y
espirituales no dejando que el poso de la melancolía no sea más que arañazo y
no desgarro. Ritmos tradicionales en Sidi Slimane, voz y cuerpo, canciones y danzas,
flautas y darbuka, el Festival de Arte al Hayt,… festivales de música nómadas,
los de Artes Populares de Marraquech, los ritmos de Mezuga en el umbral del desierto,
para culminar en el Festival de las Bodas de Imilchil en septiembre, comenzar una
nueva etapa en el corazón del Atlas, entre los símbolos amazig, del espíritu de
Isli y Tislet los dos amantes a lo que prohibieron
pasarse y dicen que los lagos tienen el origen en sus lágrimas. Bodas y encuentros,
donde los gestos sencillos como agarrar las manos son señales de aceptación y
donde las mujeres eligen y deciden si el amor que localizan en el hígado merece
ser vivido y explorado tras un año de este primer encuentro y cortejo.
Desde los colores vibrantes de los lanas
teñidas, los zellig brillantes de los platos, a los dorados de los
cobres que cubren paredes enteras, al titilar de las estrellas. Un viaje a
través de los paisajes, los colores, las músicas tan diversas que hacen que los
ecos del laúd con la música andalusí, a los tambores nawga, y los ritmos
de las darbukas se mezclen con los cantos de las mujeres que recorren
los valles del Atlas y en la noche antes de poder distinguir un hilo blanco de
uno negro los compases te toman de la mano y danzas mientras tarareas satisfecha,
contenta una canción que te susurró al
ritmo del té que abre su aroma a hierbabuena en el vaso.
domingo, 10 de noviembre de 2024
Raíces
Desprenderse de las hojas muertas
dejar que los frutos caigan y sean alimento de las ardillas
dejar que la savia vuelva a la raíz
entre las gotas de lluvia gélida
que van rasgando las arrugas del tronco
el agua se congela y quiebra las ramas más débiles
Pero la vida bulle en la raíz
bulle y gime
en el interior, en la profunda oscuridad
añora salir a la luz
recuerda el brillo con que creo cada grano de la granada
recuerda en crujido de la cáscara abrirse entre las manos amorosas
el silencio cómplice que vino tras él
y los aromas que se arremolinaron bajo se copa frondosa
Las historias vienen y van a través de las raíces
de los olivos, las palmeras, las acacias,
los sauces llorones, las higueras, los limoneros
los perales, los nogales y los cedros....
Todas ellas sustentan el palpitar de un amor
puro, auténtico, que aguarda en las raíces del alma
su primavera.
¿No es tiempo ya de despertar, de desperezarse?
Horizontes
Líneas palpitantes
líneas azules marítimas
líneas ocres que el viento desplaza
Líneas que se escapan hacia el punto de fuga
hacia la orilla del sueño profundo.
Más allá de la densidad de la oscuridad
emerge un sonido
una canción, unos versos
un puente de palabras
Palabras para el reencuentro
que dejan de ser necesarias
cuando las miradas se encuentran
la piel tiembla
no son necesarias en esos momentos
en que se eclipsa el tiempo y la distancia
El corazón sabe de las compases
sabe prenderse de un aliento desbocado
y navegar en orillas de calma y serenidad
donde ya no hay relojes de arena
desde la arena ese tesoro en el que se esconden
los diamantes de la risa, la complicidad y la ternura
el lecho nos acoge.
De las caricias manan palabras nuevas
recuerdos con los que tejer ropas para abrigarse en las tormentas
de las inclemencias ajenas lluvias gélidas, tórridas.
Vivir por fin en esa frontera líquida,
luminosa vibrante entre el océano y el desierto
Dibujar palabras en la orilla, zambullirse en el agua de tus lágrimas
y volver a renacer, más ligeros con e perdón entre los dedos y la alianza de nuevos compromisos
donde no habrá un nosotros sin la totalidad del tú y del yo, con sus sombras y repliegues.
Acogernos con todo lo que somos en el columpio del abrazo infinito.
domingo, 3 de noviembre de 2024
Amor silvestre
Amor, flor silvestre
crece en enclaves mas insospechados
entre los cortantes aristas de la roca
Se eleva el tallo flexible
florece mecida por el viento
Se expanden sus esperanzas en semillas
arrulladas por las aguas
renacen un poco más allá, sobre el abismo
Otras vuelan suspendidas sobre los vientos feroces
se aquietan con paciencia
entre la arena del desierto
respiran adormecidas el tórrido aliento de las estaciones
el frió gélido del silencio
hasta que la humedad de un beso
ablanda sus fronteras y brotan
raudas, resplandecientes, cual vergel
rodeadas de dunas, de ecos de canciones
y promesas.
Salto mortal
Rebota la voz
se quiebra la silueta
la luz no permite ver con nitidez
y en la sombra
los colores a tu antojo se distribuyen
Acecha el temor
y se rompe el silencio
Brota al aliento contenido
la risa, la alegría por el encuentro
al otro lado del teléfono
No hay ayer, mañana
ahora que se expande y envuelve
Hablar es una acción suave
mece y arropa los sacrificios y las renuncias.
conversar desata nudos, limpia telaraños,
ovilla el hilo de palabras para tejer nuevas redes
redes que sostienen y protegen del salto mortal
jueves, 31 de octubre de 2024
Esencias
El tronco sufrió mutilaciones
las ramas que excedían el listón fueron cortadas
No alcanzaron a brotar las flores
porque sus hojas pudieron formar racimos
No se empapó bajo la lluvia
transformando su tronco en canal
capaz de erradicar la sed de las raíces
No, no fue posible
que su verdadera esencia
diera flores, frutos, semillas
La naturaleza vegetal
fue anestesiada por las tijeras
y los nudos de responsabilidades
deberes ajenos
marcados por la llamada del almuecín.
Amaneció un nuevo día
en esa hora en que el hilo blanco no se distingue del negro ocurrió lo más temido,
despertó y su alma sintió la caricia de otra alma,
la llamada ineludible de esa otra presencia vegetal en otro jardín, en otro continente.
El desconcierto inicial se disipó como niebla a mediodía.
Las preguntas: ¿Soy yo a quien buscas?
¿Cómo voy a acercarme si no tengo ni un brote de hojas ni puede ofrecer la promesa de una flor?
¿Estaré inventándome esta llamada, este reclamo insistente de mi presencia?
El viento gélido dejó el tronco sin hojas, la ventana se quedó abierta y el frío quemó los brotes tiernos de unas yemas que afloraban. Pero la invocación seguía rodeándolo como un eco, como un latido. No importaba la oscuridad, lo abarcaba desde la última hoja y no cesaba de ahuecarse por dentro, desde las raíces, al tronco. Cada noche la oquedad era mayor y albergaba susurros, cantos que mecían sus memorias más antiguas, sus anhelos de cuando eclosionó la primera flor, el calor con que arropó las primeras semillas con sus hojas...
Comenzó a sentir la autenticidad con que desde el otro lado, otro árbol lo sentía flexible, capaz de no quebrarse por la ferocidad de las tormentas, amoroso ofreciendo sombra y cobijo a los jóvenes que se acariciaban bajo su frondosa copa, orgulloso y satisfecho de sus frutos y flores, ofrendas de aromas veraniegos a los paladares ávidos.
El día que supo por la canción de un pájaro la historia de la cigüeña que vive entre el norte y el sur, entre un continente y otro, que la esencia era la luz que le permitía sostenerse, crecer, decidió luchar por su vida. En el otro jardín el árbol con que soñaba, también había sufrido quebrantos, perdido ramas, ambos eran árboles viejos pero su esencia seguía añorándose, necesitando proximidad y reestablecer el canal de comunicación que les permitiese seguir creciendo en esa caverna interior en la que se adormecían escuchando sonidos de cantares antiguos donde las danzas de sus hojas acogían a múltiples pájaros capaces de volar con alas propias. Decidió dejar de ser el falso bonsai de unos comerciantes para adentrarse en su esencia y ser el jardín.
miércoles, 30 de octubre de 2024
Llama
Los dedos acarician el icono
lo recorren
tratan de pulsar
pero no hay aún la decisión suficiente.
Dedos náufragos
entre un mar de dudas, de miedos...
El silencio poblado de olores
de fragancias, trae en la noche
una confirmación
una certeza,
con un susurro:
somos inevitables,
entre un aquí y un ahora
nos encontramos
el reloj implosiona.
Sentir el olor, la voz
para entender todo lo que no se ha dicho
todo lo que palpita hilarante
en este encuentro entre almas.
Granada salada
la luz de las granadas abiertas,
me hechiza desde el cuenco de tus manos
El sabor de la granada verde
eclipsó todo el dulzor de las granadas
que rodaron entre prohibiciones y tentaciones,
durante las siguientes décadas.
Amargas y saladas se han vuelto
los frutos de tu paraíso
¿Me devolverás la suave caricia
de su jugo entre mis dedos
tintando de azúcar mis manos?
La alquimia se producirá
entre tus manos y mis manos
entrelazadas a la sombra de un Alcázar.
domingo, 27 de octubre de 2024
Preguntas
Entre los borradores y los espacios en blanco
dibujos de palmeras frondosas que van creciendo
valles de palmerales,
valles de puntos y trazos en mayúsculas
con puntos y rompiendo la direccionalidad
de izquierda a derecha
de derecha a izquierda
No hay preguntas sin respuesta
solo hay que abrir la interrogación
alzar la voz y formular la pregunta.
Sin miedo, con valor,
con la certeza de que la sinceridad es el lazo que nos une.
No hay silencio capaz de ahogar tantas preguntas
en el aire, en la noche, en la brisa marina
bajo las uñas, más allá de la nitidez de la última palabra leída
antes de quitarnos las gafas.
Deseos
silencio líquido
luces en el horizonte parpadeantes
la huellan del aliento
en la piel estremecida
suave zozobra
caer en el sueño sin fronteras
sin miedos, sin prejuicios
por fin desnudos frente a frente con el calor del vapor
recreando la atmosfera que nos despoja de la ausencia
Chispa, relámpago
para romper el ancla del pasado
tú y yo. hoy, cara a cara
habitando el papel en blanco
martes, 17 de septiembre de 2024
La vida del diente de león
Crecí, enraicé, brotaron de las primeras hojas
me dejé mecer por el viento.
Bebí luz y esquivé sombras
maduré, me doblé para no ofrecer resistencia a la frenética embestida de las tormentas.
Sensible a la luz, cierro los pétalos de la flor para evitar ser dañada o ser pasto de babosas.
Vivir, dejar que el viento te balancee y te lleve a otras tierras
a otras aguas donde dejar que germine la esencia.
Morir, un camino más con muchas bifurcaciones que te llevarán a un ojal, al interior de un libro, a una carta que cruzará océanos, continentes, o a un puñado de compost que abonará otras semillas, sacrificio inútil, silencioso.
Vivir, morir
de la mano van
decisiones en el aire, miedos como cuchillos,
mientras la raíz es molida para preparar una taza que sustituya al café en una madrugada de insomnio, recuerdos y anhelos.
viernes, 30 de agosto de 2024
Colmar el silencio
Colmar el silencio
Encontrarte es como atrapar ese reflejo dorado en una ola que está a punto de romper y ese fugaz instante se grava en el corazón irradiando su luz en plena oscuridad. Un segundo, un instante para alumbrar toda una vida.Una luz incandescente, tu voz, en medio de un vacío estelar,
donde el ruido suena a hecatombe lejana.
El eco de tu voz se desliza por mis laberintos internos, no me permite escuchar otras voces. Un eco que habita cada repliegue, cada arruga. ¿Dónde está el origen del sonido? Sigue tan vivo ese eso que siento que no nos hemos dejado de hablar, pero en una lengua que no llego a ser capaz de descifrar, para la que no hay traductores, ni diccionarios. Pero percibo los efectos que provoca en mi esa lengua, esos sonidos de tu voz, tus silencios. Me transforma en ola de plenilunio, en espuma juguetona, en gota que persiste en su cometido de formar nuevos lechos donde los cristales cortantes sean espejitos que besan los rayos del sol.
La voz clara, la risa cómplice, la palabra no dicha, el eco
de otro tiempo ahora presente. La voz sorprendida, dichosa por saberse acogida
entre mis manos. Soy guitarra, la cueva que retiene el eco de tus palabras y
las hace viajar hasta las entrañas, generando vibración profunda que hace que
el agua consiga horadar a la roca.
Puentes entre orillas
Puertas entre orillas
Palabras que
fueron pilares que nos sostenían.
Preguntas que no se formularon nunca como tales, sino como
relatos en un lado del espejo para saber cómo era esa realidad al otro lado.
Casa de espejos
Casa de mentiras, de engaños
Lo que está a a derecha está a a izquierda
Lectura imposible, lenguajes que se disipan en las llamas de
las velas
Solo la luna es el espejo en el que alcanzamos a adivinar al
otro, tal vez es ese reflejo entre las olas del océano nuevas verdades,
promesas… El hilo que nos sostiene unidos, ese hilo rojo. En ese silencio
hiriente, ese silencio oxidado ya, que solo deja tras de sí rastros en piedras
que el mar bate una y otra vez hasta borrar las huellas, hasta transformarlas
en arena. Arena que flota en el aire, mecida por el simún, partículas girando a ritmo de ciclón, arañan,
rasgan las vestiduras, ciegan y nos encierran en el interior de una habitación
nueva, de la que no saldremos hasta habernos despojado del eco de las lágrimas.
Besar las cicatrices, para escribir, dibujar sobre un nuevo lienzo una segunda
parte de la vida que está por estrenar, donde a cuatro manos la melodía es
otra. Inventaremos un nuevo compás, otro tempo entre tu música y mi música,
entre el norte y el sur, porque ya no
hay brújula, ya no hay orillas, solo puentes.
jueves, 15 de agosto de 2024
Ofrendas de amor
Los hilos van transformando el arco iris, hilos tendidos al sol cubriendo las terrazas las azoteas. Hilos que se doblaban en brazadas y se secaban al sol poderoso de los cielos de Fez. Colores que expandían sus poderes mágicos al teñir la lana que abrigó a las ovejas bajo los olivos y se fue trasformando en hilos al amor en las manos sabías de mujeres que lanzaron sus zagharcet en la boda y en la primavera al nacer los hijos e hijas. Sus dedos se volvieron ágiles al dominar los secretos de las ancianas en el hamman
La trama alberga la magia para la que fue diseñada, hablan sus colores, con sus símbolos antiguos de sabiduría de las ancestras, el diamante, la golondrina, la araña,… Tejen y vuelven a ofrecer a los que les brilla la mirada al amor de la palabra susurrada, de la confidencia amistosa que conforma alas. Alas para volar como las cigüeñas más allá de las fronteras, atravesando continentes en sus vuelos migratorios. Viajes que precisan de protección contra las envidias, de recogimiento para volver a conectar con la energía femenina, con el placer y el gozo del encuentro amoroso. Alfombra nupcial, que recuerda al hombre amar cada día, y ofrecer semillas de amor para que brille la unión y esa vida sea refugio, cobijo donde poder ser y sentirse en el centro.
Perfumes recorren el tapiz, olores a inciensos de casas donde esta alfombra ha procurado felicidad y alegría a aquellos que la han tenido en sus casas. Inciensos mezclados con perfumes de aquellas que la han usado como lecho. Sucran a mi amiga que me tiende sobre los brazos este regalo, la alfombra nupcial que traerá alegría y la promesa de un reencuentro próximo.
Dormir sobre sus hilos, sus nudos y mensajes cifrados es casi un ruego que llega en la madrugada de una luna creciente. Desnuda me zambullo en sus geometrías vibrantes, verdes intensos, naranjas radiantes, violetas cálidos, blancos sólidos y acogida por esa henna, la cochinilla, el índigo, el azafrán, el jazmín, me duermo en el lento palpitar de su esencia.
Rkabat, mapas trazados por antepasados, dunas protegen mis sueños y en ellos nos encontramos de nuevo, frente a frente, nuestras almas se reconocen, la alegría es infinita, nuestras miradas se encuentran y entonces el diálogo se siente eterno.
martes, 13 de agosto de 2024
Álbum de fotos ( 2/3)
El desierto te enseña que la huella será ligera, será borrada por un aliento y al final la piedra que señala el último lecho de tu cuerpo será enterrada por una duna que avanza imparable. Mientras tanto entre un grito y el silencio la vida discurre como el agua que da vida al árbol del argán y alimento a las cabras. Seguiremos plantando palmeras, olivos y arganos.
Barro en ebullición,
ruinas de barro,
nidos que aguardan el regreso de la cigüeña nómada.
Ríos de palmeras que desembocarán en un océano de dátiles.
Vueltas y revueltas para llegar a la cumbre más alta,
Pero la más inasequible es la unos ojos cerrados,
Junto con un silencio opaco.
El camino sigue atravesando colinas de cedros,
alimento para las manos artesanas.
La oración cinco veces al día marca el ritmo de los años, el devenir de una vida de oración, compromisos, responsabilidades que se encuadran en el interior de los libros sagrados. Reflexión en la madrasa, salat orientado del este. Pero la brújula de tu verdadera vida te marca un camino. ¿No lo escuchas? La infancia lo sabe y te susurra: - Escucha a tu corazón, síguelo.
Recrear el jardín interior que llevamos dentro, un jardín como los Marjorell donde la esencia de oriente y occidente se fusionan en este espacio.
Cáctus y bambús,
lotos y fuentes.
Crecer a ritmo lento,
cada rincón aguarda un instante de belleza.
La armonía del exterior genera paz interior.
El exterior monótono, rojizo en la ciudad roja, Marraquech. Se precisa crear el espacio de la sombra, del contraluz para lograr el paso lento, sosegado que te conducirá a elevar la mirada y sonreír para que te lancen tal vez una llave.
Fez con sus puertas invita a perderse en la medina, la más grande del mundo. Sus barrios con los oficios medievales de expanden por la ciudad de las siete colinas, rodeada de olivos. Fez inabordable, Fez se cierra a cal y canto los viernes. Fez de abre y se despliega en los barrios de cada oficio por los que te llevará el guía. Cara y cruz, dentro y fuera, universos paralelos los que hilvanan la vida en la medina.
Barrio de los curtidores en Fez, paleta de colores para trazar en la alfombra el diamante en el centro de la alfombra, en las esquinas cuatro raqed, rodeados de una cenefa protectora. El diseño de la alfombra sobre el cuero para no olvidar e mapa de los antiguos sonidos, del amazig. Cueros que fueron mapas, ahora son babuchas, bolsos con fondos secretos, carteras, mochilas, bolsos, portarretratos…
Atraviesas la Bab Boujloud y te adentras en dos vías principales más anchas que a ambos lados van apareciendo callejuelas serpenteantes, te vas adentrando llevaba por un olor, un color y cuando te das cuenta estás en un callejón frente a una puerta cerrada. Desciendes y sabes que estás cerca de la mezquita y Universidad Al Karaouine porque vigas marcan la frontera para que las mulas no se adentren en el espacio sagrado. Los oficios se distribuyen más allá alrededor de este centro, oficios que como en el medievo cada grupo artesanal tiene su barrio, los curtidores, los alfareros, la talla de madera,… y en este laberinto las mujeres amasan y extienden la fina cada de masa que podrás degustar con miel, con verduras, con carne, dulce o salada al gusto. La vida bulle al compás de las manos que no cesan de recrear belleza, ya sea en una inscripción en mármol para una tumba, o unos versos en letras bordadas con hilo de oro sobre el terciopelo…
Alfombras de oración, verde es el color del islam, verde en la madrasa, verde sobre los tejados de la mezquita, y el eco de aquellos versos de Lorca, verde que te quiero verde, mientras tarareo ojos verdes.
La alquimia de las especias, la fuerza de los deseos irrumpe entre el interior y el exterior del Riad y el agua allanará el camino. La magia está en el aire, se respira conectan deseos, esencias. El hilo rojo sigue conectándonos.
Lenguajes universales,
el olor de las especias,
la risa y el juego cómplice
horneando sonrisas







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