sábado, 16 de mayo de 2026

El silencio de la escucha

 

Aquella mañana tras tomar el té decidieron irse a dar un paseo hasta una pequeña cueva que se ocultaba más allá del bosque de abedules donde recogieron cortezas de este árbol y algunas plantas que Lily iba enrollando en pliegos de papel de  periódico para que se conservasen y las metía en su bandolera de lana. Una vez en la cueva se sentaron y compartieron u n queso que llevaban y las moras que había ido recogiendo Hala mientras iban ascendiendo. En la cabeza de Hala se agolpaban muchas preguntas pero el rostro serio de Lily no la invitó a romper aquel silencio y ceremonial con que iba tomando partes de la planta tras acariciarla, y susurrarle, era como si pudiese permiso para tomar esa parte. Se dejó llevar por su intuición y disfrutar de la naturaleza, de los sonidos de las aves y de la luz del sol que era limpia, suave, no calentaba, pero era tan radiante.  Descendieron hasta la cabaña y una vez allí Lily se fue a preparar una tisana mientras dejo a Hala en el salón, frente a los libros.

La biblioteca de Lily era extensa y seguía una clasificación personal difícil de desentrañar, por lo que extraer algún ejemplar requería memorizar su ubicación. Hala se levantó y exploró los lomos de los libros. Se sintió atrapada por el lomo de  uno en el que aparecían letras doradas en una lengua desconocida que se asemejaba a figuras geométricas y una cruz, la cruz de Agadiz plateada. Sacó el libro y comenzó a contemplar las fotografías con retratos de mujeres  amazigh. Lily se acercó a ella con otro libro entre las manos y le dijo:

-          Comienza por el uso de los elementos que limpian la energía de los minerales. Es importante saber protegerlos. El humo del copal, el palo de santo o la salvia blanca siempre son una buena opción. Y no dañan ningún cristal. Con el jaspe rojo, la aventurina verde, el citrino y la cornalina el sol puede energizarlos pero no más de cuatro horas entre la sal, de dos a cuatro horas al sol. A la luz de la luna las amatistas , la amazonita, la fluorita y el cuarzo rosa.

-   -  ¿Hay algún mineral que pueda limpiar os demás?

-  - La selenita y el cuarzo transparente, pero antes debes energizarlo a él, con la luz  de la luna o la sal.

-  - ¿la sal?

- - Si sal marina, pero cuidado puede ser abrasiva con piedras blandas como la fluorita.

- - El agua también puede ser peligrosa con la turmalina negra y hematita.

- - Con piedras porosas es dañina, nunca limpies con agua cristales agrietados y el agua debe estar a temperatura ambiente.

Creo que ha llegado el momento en que lleves este colgante.-  Dijo mientras extendía las manos y le mostraba un hilo de cuero del que pendía una lágrima de color negro pero de la que salían destellos dorados.

-   -  ¿Qué piedra es esa?

-  -  La piedra de las magas, te protegerá de entidades negativas y hará aflorar  tu capacidad de clarividencia. Es una de las piedras más antiguas que se conocen, la Nuumita

-   -  Namasté.

- - Namasté, La protección es importante. Encontrarás tu manera de salvaguardarte pero mientras tanto usa esta. Quizás a través de símbolos de culturas del sur ya que elegiste ese libro con esas cruces del sur que se usaban como brújulas para saber cruzar ese océano de arena que es el Sáhara, donde las estrellas son el único mapa que te guiará hasta u destino. Las joyas, los tatuajes son elementos clave para identificar el linaje de la personas, y conocer sus vidas. Llevaban escritas sus historias de vida en la cara, en el cuerpo, conocían el poder de las plantas y los minerales.

- -  Ese colgante que llevas tú…

 Este es un Gotland, habla de la tradición vikinga, del norte. Su origen está entre los siglos VIII y XI en el mar Báltico. La plata se asocia con la luna, representa la pureza y la intención mientras que el cuarzo es amplificador de la energía, refuerza la claridad y la protección. Puedes pone runa amatista para potenciar la intuición, o que desees.

-  -  Todos buscamos protección.

-  - Claro, además este colgante fue usado como lupa incluso como parte de un telescopio, hacían fuego con ellos e incluso quemaban heridas. La fuerza que nos habita puede expandirse para hacernos el bien o el mal. Somos creadores de la realidad y aunque no nos lo creamos del todo es así. Tenemos poder para enfermar y para curar. El amuleto nos da confianza.

- -  Es un objeto como cualquier otro.

- - Sí pero no. Depende de la intención con que lo uses, la confianza que deposite en él y su naturaleza, su vibración. Las piedras, los minerales tienen una vibración concreta y se producen sinergias entre ellos, hay que conocerlos parara usarlos bien. A veces no vencemos a los demonios porque no nos creemos merecedoras de vencerlos, tenemos que creer en nuestra potencialidad y nuestro poder. Las lecciones que debemos aprender no siempre están claras, el universo tiene una forma extraña de llevarnos por donde tenemos que ir y no siempre alcanzamos a verlo. ¿Cuál de estas piedras te atrae? No lo pienses, elige. – Y mostró tres minerales en la palma de su mano tras sacarlas de su bolsillo.

L La mano fue directa a la más pequeña, parecía un botón con tonos marrones y verdosos se veía una cruz negra en el centro.

-   - ¿Sabes qué es?

-    --  No.


-  Quiastolita, pertenece a la tradición celta, es la piedra llamada

TIENDA DE MINERALES: BRONCITA
por los peregrinos del Camino de Santiago la Lapis Crucifer. La usaban para volver a casa tras la peregrinación.  En la Catedral de Colonia en Alemania a los pies de una imagen de la virgen se conservan quiastolitas que dejaron peregrinos por haber concluido sanos y salvos la peregrinación a Santiago. Otros la llaman la piedra rayo porque creían que caían del cielo en las tormentas eléctricas y las colocaban a las entradas de las cabañas para proteger los hogares de incendios y de rayos. En Asturias la consideran la piedra de las hadas, de las xanas, en Boal que es donde hay mayores yacimientos cuenta la leyenda que el mismo Diablo quiso corromper a los habitantes  y al encontrarse con esta piedra con la cruz en el centro huyó horrorizado valle abajo hasta abandonar estas tierras .protegidas.

-   -  ¿Y el azabache?


- Esa es otra de las piedras sagradas de  Asturias

jueves, 14 de mayo de 2026

El bosque

 

Escaparate de la tienda Broncita mayo 2026


_ Ssshhh  _  Al siseo acompañó el movimiento de su dedo índice sobre los labios, mientras abría los ojos desafiantes acentuando su astucia. No se movió ni la pluma en su cabeza. El silencio era requerido para continuar con el ritual en un pequeño claro del bosque. La mujer se quitó el alfiler que sujetaba su sombrero y lo dejó colgado de una rama. Se soltó la melena blanca y con un movimiento de cabeza dejó que le cayera sobre los hombros. Solo se escuchaba el ulular el búho, algún grillo a cierta distancia. Se sentó en el  tocón de un roble, tras clocar sobre un lecho de ramas de romero una tela blanca sobre las que dejó la bolsa con las piedras. Colocó sus manos en forma de loto uniendo las bases de las palmas, pulgares y meñiques, separó los dedos índices, medios y anulares, abriendo las manos como una flor de loto muy despacio, para que su acompañante logrará imitar sus gestos. hasta quedarse en esa posición con el padma mudra sobre sus cabezas, Sentadas una frente a otra respiraron profundo y realizaron una serie se respiraciones, en las que al exhalar dejaban salir de la boca cerrada un ligero zumbido de abeja. Luego colocaron las manos a la altura del corazón y permanecieron con los ojos cerrados, respirando cada vez más lentamente. 

Las palabras y las imágenes vibraban en cada una de ellas, como si cada una estuviese recibiendo parte de un mismo mensaje, a través de diferentes canales.

 Permanecieron así hasta que un zorro cruzó el claro y las rozó con su cola. Abrieron los ojos y lo vieron desaparecer entre la maleza.

La mujer mayor estiró los hombros y unió las palmas frente a su pecho, inclinó al cabeza hacia delante y susurró:  - Namasté.-  Recogió las piedras y las colocó en un joyero forrado con una tela rosada.  El sol hizo su aparición y con los primeros rayos se levantaron y fueron hasta una cabaña que había más allá del riachuelo.

Allí prepararon un té y mientras lo bebían la más joven rompió el silencio:

- No entiendo el significado de todo lo que he visto hoy. Las lunas eran rosadas e iban sucediéndose, en un arco en el que iban llenándose hasta alcanzar la luna llena y transformarse en una esfera transparente de cristal, luego menguaban, pero volvían  a ser cristales de cuarzo rosa. Debajo había un estanque se aguas muy negras, en las que se veían reflejos de estrellas, entre algunas hojas que flotaban sobre el agua aparecían rostros de mujeres maduras, con los ojos a punto de llorar, con expresiones de decepción, de cansancio, contenidas, tratando de que no rodasen sus lágrimas. La última apretaba sus labios con ira, con rabia, conteniendo el deseo de gritar.

De pronto aparecía sal, montículos de sal rosada, de sal blanca, sal negra. Sal en el suelo que era amontonada por hombres que la rascaban del suelo con herramientas y la apilaban en montículos para ser trasportada en cestos de mimbre. El único sonido era el de un martillo sobre la piedra, ese sonido que a veces se asemeja a la chispa que pende la llama, al sonido seco que rompe la roca y se ven las puntas de las amatistas, violetas con tantos matices que parecen deslumbrar. Era como estar en el interior de una gran geoda.

¿Viste amatistas?

No, hoy no, Hoy vi cuarzos rosas cuarzos blancos y malaquitas. Había muchas líneas concéntricas en tantos tonos del verde que parecía estar caminando en un laberinto. Llegó un momento que me sentí tan mareada que ya no sabía si estaba entrado o saliendo de aquel laberinto, ya no sabía si caminar en el sentido de las agujas del reloj o en contra. Olía a humo, un humo penetrante como el del palo de santo, y me senté. Entonces me encontré con un colgante de labradorita y me quedé hipnotizada por sus destellos azulados. Supe que saldría de allí y en ese momento mariposas blancas y azules aparecieron revoloteando a mi alrededor. Las seguí y dejé atrás esa sensación de estar perdida, de sentirme en peligro constante, a merced de cualquier imprevisto. me sentí segura, a salvo y caminé con paso decidido. No había más que arena bajo mis pies, arena por todas partes y un cielo gris, un cielo opaco que me lo recuerda el destello de esa larvikita que llevas colgada.

- Sabes que esas piedras son especiales, los cuarzos traen protección, la malaquita ayuda a transmutar, vibran con el cuarto chakra y la labradorita con el sexto chakra, despierta tu intuición. Creo que deberías aprender a escuchar a esos minerales, sentirlos,  dejas que te hablen y más allá de las cualidades que podrás estudiar debes escuchar lo que te susurran. Aprender cómo limpiarlos, como recargarlos está muy presente en tu visión, son elementos de limpieza la sal, el humo del incienso, la luz lunar y solar.

Estás acompañada, te protegen desde otras dimensiones, seres de luz. Has comenzado a caminar por una senda y ya no hay vuelta atrás. La sanación es un proceso y como en todo proceso hay resistencias que vencer, pasos atrás para tomar impulso, pasos seguros y pasos indecisos, momentos en los que detenerse y observar. El movimiento no siempre es visible hay terremotos internos, que desde fuera parecen invisibles. Recuerda que un árbol crece en silencio, en el bosque encontrarás lo que necesitas, animales de poder, plantas medicinales, esencias minerales y vegetales para comprender la esencia humana y animal que nos puebla para alcanzar la esencia que nos habita.

- ¿La esencia que nos habita?

- Lo entenderás a su debido tiempo. El jabón debe ser el adecuado para no dañar la piel, y cada piel en cada momento necesita una esencia para cada etapa. La clave esta como en los perfumes y en las fórmulas magistrales en la proporción adecuada. El almizcle puede arruinar el aroma del perfume o fijar su duración. Las hojas de tejo pueden ser tóxicas o curativas, depende de la cantidad, del uso.

- Tú puedes enseñarme.

- ¿Había algún otro metal en lo que viste?

Sí, los hombres en las salinas bebían agua en vasos de cobre.

¿Cobre recubierto?

No sé, no lo vi muy bien.

- ¿Qué sabes del cobre?

Es un metal muy conductor, más allá de los hilos de cobre de los cables recuerdo a mi abuela con pulseras de cobre en los brazos, decía que aliviaban sus dolores en las articulaciones. Y en India la medicina ayurveda emplea el cobre como contendedor de aceites,…

- Hay que tener prudencia en su uso. No se puede introducir alimentos ácidos en ellos, como el limón, su ingesta en altos niveles puede producir daños hepáticos, renales y síntomas gastrointestinales severos. Hay que usarlo en la cocina con revestimiento.

- Gracias por enseñarme.

-  Namasté.

¿Qué significa?

Es una forma de mostrar reconocimiento, diciendo reconozco la luz divina que hay en ti.

En ese momento la chica junto las manos a la altura del pecho, inclinó su cabeza y le dijo:

Maestra, namasté.

 


Este fue el primer escaparate que ha sido fuente de inspiración para contar esta historia tras observar los elementos que aparecen en él. Gracias por esta oportunidad de poner palabra a unas impresiones. La literatura nace muchas veces de una imagen, de un objeto y tu manera de colocar el escaparate es un arte evocador e inspirador. 
Seguiremos creando una serie de relatos y foto estableciendo un diálogo entre nuestras formas de crear arte a partir de la cotidianidad.  
Lily namasté, gracias. 
Esmeralda Vizcaíno

jueves, 7 de mayo de 2026

Mila, arigatou

 

La primera señal de civilización es un fémur roto y curado.

Margaret Mead

Dos gatos conversan en la madrugada del cuatro de mayo en el jardín.

-        -   La llamaban Mila porque llegó aquí media muerta ya, y fue un milagro que sobreviviese. El padre no quería que pasasen sus bigotes del garaje pero, el hijo y la madre tenían claro que su estado era crítico y requería cuidados, y calor humano.

-      -      Mila estaba habituada al frío, a la calle. No la veíamos mucho, salvo cuando se escapaba ¿te acuerdas?

-      -      No se alejaba mucho, supongo que necesitaría dar una vuelta, airearse, recordar otros tiempos, sus otras vidas entre los cubos de la basura.

-        -    Sí sus vidas fueron intensas. Una noche me contó como extrañaba el olor del pescado aún vivo dando sus últimos coletazos al lado del río, cuando le arrebataba a algún pescador el pez. Extrañaba las gotas de rocío en sus bigotes despertándola al amanecer, entonces de estiraba en la rama de los árboles sin hojas aún y se quedaba adormilada mientras la niebla se disipaba. Enroscaba la cola en la rama y dormitaba esperando al sol. Últimamente le dolía la cola.

-        -    Pero si ya no la tenía, se la amputaron al poco de llegar. No creía que fuese a sobrevivir más de unos días, pero los cuidados del hijo la hicieron recuperarse, la ternura con que la trataba… Renunció a su habitación para que ella estuviese aislada en un espacio propio.

-      -      Eso fue cuando él se vino a dormir al salón y estuvo aquí durmiendo casi tres años. Eso no lo haría cualquier humano por nosotros.

-         -   No, desde luego  que aquí en España no. Su última vida fue mejor de que como la soñaba en sus otras vidas, cuando tenía que cazar para comer. Tenía mucha calle. Nosotros sabemos atrapar a algún topo en el jardín pero ya no sé si podríamos enfrentarnos a perros callejeros.

-         -   Era muy clara de pelo, y tenía los ojos claros, no entiendo como no logró un hogar antes.

-         -   Vivir con humanos no es para fácil. No, esto no es Japón. Aquí se ponen muy pesados. Están todo el día agarrándote, sacándote fotos, no te dejan dormir, pretenden que juegues esas cosas que te dan como si fuesen atractivos para nosotros. Pocos nos entienden. Ella era rebelde, independiente. Se enfrentó a dos perros callejeros que pretendían arrebatarle la comida. Se hizo daño en una pata en sus caídas. Esos saltos que nosotras no nos habríamos ni atrevido a intentar.

-           - Ya, saltar desde un puente al techo de un tren para llegar no se sabe dónde, yo no lo hubiese hecho.

-           - El hambre te hace moverte. Allí no había nada que comer, así que moverse o morir.

-       -     Ella encontró en este chico a alguien que supo darle su espacio. No la agobiaba para nada. Sus cuidados siempre fueron desde el respeto, tratando de que encontrase el espacio limpio y dejando que ella se apropiase de su territorio.

-         -   Sí hizo de su espacio intimo un hogar para los dos.

-         -   Sabía escuchar y ver cuándo quería mimos y caricias. Sin él hubiese muerto sola, detrás de los cubos o muerta aplastada por un camión sobre el asfalto.

-       -     Supo ver sus necesidades, la llevó al veterinario, le dio sus medicinas, se quedó con ella días y noches dándole la medicación, la comida cuando ya no podía casi ni abrir la boca. La acompañó hasta su último suspiro.

-      -      Si estuviésemos en Japón pondrían ahora un altar con sus cenizas, podrían una tablilla en la que se leyese Mila Sey Nyo ( Mila espíritu de tranquilidad ). Encenderían una vela, pondrían agua y dirían:  Mila, arigatau (Mila, gracias).

-        -    No te olvides de un platillo con su comida favorita. Encenderían un incienso y los escucharíamos decir Mila Sei Nyo, aquí tienes tu ofrenda.

-        -    Harían un gesto de gratitud juntando las manos delante del pecho y le darían las gracias por traer paz a la casa.

-        -    Trajo mucha serenidad a ese chico. Llegaba con sus preocupaciones, pensativo y verla lo transformaba, se sentía en paz con ella, contento, sereno.

-         -   Era hermoso ver cómo se desplegaba su capacidad de amar con tanta naturalidad.

-        -    Ahora se le ve tan triste.

-       -     No podía ser de otra manera.  La campanilla con su sonido vibrante y limpio limpiaría la energía de la tristeza que deja la pérdida para que el espíritu de Mila pueda descansar tranquila también. La vela se consumiría un rato más, y se cerraría el ritual apagándola al compás de mata ne, Mila. ( hasta luego Mila).

-       -     Ya, ya , pero no estamos en Japón y no tendrán altar con la urna de sus cenizas, flores, comida, ni incienso durante 49 días.

-        -    Ya, ya, esta gata trajo Iyashi.

-       -     Sin duda trajo esa sanación que trae consigo la calma, el vivir el amor desde el respeto, la escucha atenta y  el tierno cuidado.

-        -    Harán su ritual de despedida  según su cultura y sus costumbres. Aquí no hay Obon pero despiden a sus seres queridos. ¿Acaso lo dudas?

-          -  No, no lo dudo. Desde luego en todas partes del mundo los rituales de despedida comparten la gratitud por lo recibido.

-          -  Agradecer y recordar para lograr recomponerse. La echaremos de menos  a nuestra manera.

-     -       Sí claro, pero de lo que no tengo dudas es de que su espíritu aventurero, curioso y libre volverá en encarnar como humano.

-     -       Es probable y se encontrará con este chico de corazón generoso, noble, limpio,  gestos cálidos, tiernos y amorosos.

jueves, 23 de abril de 2026

Ciudad de Jardines secretos


La ciudad roja acoge jardines secretos,  antes de cruzar la muralla roja que rodea su medina cruzas el palmeral  que tiñe de verde el ocre horizonte. En medio de sus frondosas palmeras, que se unen en un laberinto de acequias, los hilos de agua te conducen hacia el gran estanque, en el que probablemente el sultán Sidi Muhammad ibn 'Abdallâh contemplaba el reflejo del pabellón que mandó construir. Con sus tres arcadas en la planta inferior  sostienen el mirador de la planta superior, desde donde contemplaría las tejas verdes sobre el reflejo del cielo azul que iba tornándose anaranjado, al caer la tarde. Desde allí, verían los huertos frondosos que cultivaban y los aromas a las frutas mezclarse con las flores de jazmín, los olivos, las rosas,… El jardín renace como metáfora del paraíso futuro, recreado en la tierra. Y en el horizonte la cordillera del Atlas desde donde vienen las aguas que nutren este embalse, que da vida a los jardines de la Ménara.

Protegido por los gruesos muros, cercano al Palacio, donde hace más de veinte años encontré en algunos recovecos prendas de ropa íntima de mujeres que quizás buscaban la fertilidad, con la ayuda de algún ritual en el que el agua como fuente de vida, y la fertilidad de esta tierra se entrelazan y crecen los olivos, las palmeras. Se genera un espacio de calma y paz, de silencio y sosiego, un remanso  de ensoñaciones, lejos del bullicio de la ciudad.

Más allá de la Ménara, la muralla que rodea la ciudad  y tras las murallas rojizas aguardan los jardines secretos que cada Riad protege de la vista de los desconocidos. Desde la calle solo se ven muros, callejuelas estrechas, casas que montan unas sobre otras, formando pasadizos y rejas, tras las cuales puedes ver sin ser vista y la corriente que generan al abrirse las puertas interiores que dan esos patios de zellig y plantas aromáticas, naranjos, limoneros crean una ráfaga de aire fresco que, alivia el tórrido calor del verano. La casa se abre hacia su propio interior, hacia el patio, hacia sus fuentes que evocan el frescor, la caricia del agua fresca con su goteo sensual. El cuerpo se relaja y se serena, al reclinarse sobre la alfombra en el patio y tomar un té, en ese claroscuro donde las sombras de las paredes y la cubierta del patio central en la azotea, por una tela hace que los veranos sean más llevaderos. En la terraza las cuerdas de la ropa atraviesan de lado a lado los laterales, de un lado, o al otro los más pequeños juegan. Espacios femeninos que ahora ocupan turistas en las noches, siguiendo las luces de la plaza Jemma al Fna, y la silueta de la Koutuvia, hermana de la Giralda sigue siendo el faro de esta ciudad. Mientras las cigüeñas siguen ampliando sus nidos sobre los gruesos muros del Palacio El Badi. Miro desde la terraza la casa de al lado y me parece escuchar un susurro que me cuenta lo fácil que sería saltar y atravesar la medina sin ser vista de azotea en azotea. Me imagino a esas mujeres cuando este era un territorio prohibido para los hombres y eran ellas las que secaban aquí sus hierbas. Se imaginarían hasta otros mundos lejanos, desde este horizonte abierto,  ese amparo de libertad bajo este cielo en el que las estrellas marcan el límite sería el cobijo que encontraron adolescentes para encontrarse aquí arriba y explorar sus cuerpos, sus deseos esquivando el articulo 490. Grafitis y raps recorren las esquinas de la ciudad clamando por la libertad, escenarios de rodaje para  cineasta como Meryem Benm'Barek y , Nabil Ayouch…  contextos para las voces en la diáspora como la de  Mohamed Taia, Leila Slimani,…

Los jardines privados que han sido fuente de inspiración y hogar como los Marjorell que incluso ahora acogen los restos de Yves Saint Laurent y su compañero de vida Pierre Bergè. Jardines amurallados que guardan ese azul purpúreo que desde los azulejos en la fuente de entrada hasta los maceteros que van surcando los senderos que lo  atraviesan, desde los troncos de bambú que han sido lienzo para múltiples parejas que han dejado sus nombres tallados en sus troncos, para que vayan alzándose despacio, siguiendo ese crecimiento sosegado del bambú, que crece al inicio con mucha prudencia y lentitud hasta que emerge a un ritmo trepidante, como la complicidad amorosa de los amantes. Más allá el jardín de los cactus con sus flores carnosas, que emergen de entre las punzantes púas y las fuentes que con su chorro ligero traen el recuerdo del frescor de la sombra, de la calma en que se acomoda el cuerpo tras tomar tres tés, con hierbabuena.  Sigues el fluir del agua de la acequia en el pequeño estanque los nenúfares que con su aparente fragilidad nos recuerdan que incluso de las aguas estancadas surgen y emergen con esa delicada fragancia que se entremezcla con las rosas de esa rosaleda que te lleva a detenerte y buscar los peces anaranjados. Los bancos de madera pintados de verde, enmarcados en esas macetas azules y amarillas te invitan al descanso, a la contemplación. El estuco forma relieves geométricos que recuerdan el zellig con sus diseños geométricos, enmarcados en este azul intenso que cubre las paredes de la casa donde vivieron Yves y Pierre. Ese azul que se te queda gravado en la retina una vez que tu memoria ha mezclado los maniquíes con los diseños de Saint Laurent, las joyas, las portadas de las revistas, los retratos de su musa  Katherine Denueve, y los dibujos que cada navidad pintaba para felicitar a sus amistades. El azul permanece, intacto, denso, impactante como la primera impresión tras recorrer el jardín por primera vez, donde cada planta tiene una historia, cada rincón acoge un misterio, un instante para el interrogante, para encontrar una respuesta posible, o un abanico de ellas.

sábado, 18 de abril de 2026

Vinculos...

 



Los vínculos tóxicos que nos amarran, nos limitan el movimiento instaurando miedos en nuestro corazón. en el pecho se inserta el altavoz de las normas sociales, de los que están a fuera... eres la hija, la madre, la nieta, la abuela, la tía, el clan familiar grita y silencia tu voz. Las alas no nacen, solo puedes mover lo que da de sí la cuerda, la cadena.  Y tiras, como la jefa, la profesional,  te rasgas la piel,  te rompes los huesos, tratas de liberarte de esa cuerda, del dolor que te traviese y silencias con analgésicos,  los nudos se hacen más complejos de deshacer, es inútil. Pasan generaciones. Las mareas entierran con su batir indómito los nudos y atada a la roca no puedes ni moverte, te falta el aire, te asfixias. En primavera vuelves a ver el sol, tiras con esa rebeldía que te mantiene viva una vez más que el mar ha retirado la arena. La lluvia, el viento te susurran en las noche estrelladas que eres de otra naturaleza y debes liberarte. Tú voz es un susurro negado, pero se mantiene esperando el eco como el sonido del mar sobrevive, constante en el interior de la caracola. Aguardarás a que las condiciones mejoren para salir, para ser escuchada. 
¿Cuánto tiempo ha pasado?  El tiempo, una cadena más. Tiempo de cosecha.... ¿recuerdas? Llega la oportunidad y surgen otras posibilidades de crear otros vínculos. 
Vínculos amorosos, vínculos que se sustentan en una conexión de aguas que se reconocen, se abrazan y se sostienen de forma recíproca. El amor que nos hace crecer y ser valientes, respetuosas, empáticas, libres. El amor que escucha y alienta, acoge, recoge los pedazos para recomponer y transformar siguiendo la técnica del Kintsugi. Y así hacer de la rotura de la pieza un nuevo objeto mas valioso recubriendo con oro las fracturas.  Los vínculos amorosos te hacen te hacen vibrar más alto y desde su fuerza transforman el entorno, modelan las rocas, crean nuevos lechos de arena viajera, pulen piedras, generan, crean, alimentan y llega el momento de florecer dando lo mejor de ti, sacando la alegría, la complicidad, la honestidad. Los miedos se secan al sol de la caricia de una sonrisa, de un gesto cariñoso, de una mirada compartida. El respeto, la libertad, la sinceridad son el aire que hace extender las alas y surge la espuma de la justicia,  el incondicional amor que nos alienta a ser. 



domingo, 22 de marzo de 2026

La ciudad roja


Marraquech es la capital del sur, la ciudad Roja, desde la que el Atlas es horizonte, cordillera que se eleva con su nieve resplandeciente en sus cumbres, su silueta parece respirar sosegada, acunando el sueño del gigante… El cielo azul, brillante, nítido te cobija en esta hermosa ciudad que ha cambiado tanto en los últimos años. Vuelvo a lo largo de mi vida a este enclave  y es como  mirarme al espejo y redescubrir la fuerza del relato oral.  La Plaza Jemaa al Fna  se ha transformado a lo largo de mis visitas, Patrimonio de la Humanidad gracias a la propuesta de Goytisolo por lo que ocurre en ella al caer la noche, cuando los faroles iluminaban círculos de ojos vivaces que siguen los movimientos de los cuentacuentos, de los narradores que comenzaban a contar esas historias que dan origen a nuestra identidad cultural. Cuentos al caer la tarde, en ese momento en que la noche aún no se extiende del todo, entre las oraciones de  Magreb e Isha, mucho antes de que los carbones ardan y los hierros de pongan candentes para asar los pinchitos morunos, para cocer los caracoles y calentar la harira de los puestos que son parada obligada para reponer fuerzas antes de seguir en el otro lateral de la plaza, disfrutando de esas obras de teatro en que disfrazados de mujeres los hombres interpretaban breves escenas, los pescadores de botellas y los malabaristas, equilibristas al compás de la música gnuwua te evocaban un sur más allá del sur, del desierto, la próxima parada en el imaginario era la de las caravanas: Tombuctú.   Las palabras mágicas con que se inician los cuentos, “kaña macan caña ofi, te despertaban el deseo de conocer más sobre Aicha Khandiskha,  descubrir lo que oculta la sombra de los dromedarios que en el jardín de la Ménara  aguardan a los turistas, a la sombra de las palmeras frondosas.  La Plaza vibraba y cuando necesitabas un receso te tomabas un té en una de las terrazas que la rodeaban, subías hasta la azotea, tomabas distancia y contemplabas los círculos de luz, con sus espectadores alrededor, sus risas, su asombro te envolvía, mientras se apagaban los reclamos del dinero por escuchar  y elevabas la vista siguiendo el faro de Marraquech, la Koutuvia. La medina se iluminaba hasta altas horas de la madrugada y los puestos con cerámicas, telas, hierbas medicinales,  joyas, antigüedades, van cerrándose. Ahora parece que han cedido un espacio para ese mercadillo barato, made in china, en el que todo se entremezcla pero más arriba mantiene su estructura de oficios y zocos donde los gremios de artesanos muestran sus destrezas artísticas  y  hacen del comercio un arte, en el que más allá de las ganancias la venta es un intercambio social  e intercultural. 

En este nuevo milenio ya parece que no hay tiempo para compartir un lugar sin tiempo, sin prisas,  parece que ya no hay espacio para los cuentos. No encuentro a los narradores, ¿se habrán ido con Goytisolo? Los carros de naranjas con sus zumos por 25 pesetas, han sido sustituidos por multifrutas capaces de saciar la sed de los asiáticos que, pueden encontrar hasta la fruta del dragón aquí, los puestos de comidas  proliferan, en detrimento de los tarros con dientes que han sido arrancados por tenazas, o de serpientes que bailan al compás de los flautas, y los monos atados con sus collares a una escalera,  al menos ya no hay círculos de niños boxeando ni apuestas. Hay menos aguadores ofreciendo vasos de agua a cambio de unas instantáneas y unas monedas. Son otros los tiempos pero me entristece ver cómo la pobreza sigue rasgando la noche y los subharianos que en mi norte tiraban de la cuerda para recoger la manta sobre la que vendían sus mercancías ante la presencia de la policía siguen existiendo. Y no son ni uno, ni dos, sino bandadas de almas huyendo de la pobreza, soñando con un norte que se cuela a través de las parabólicas, creando falsos paraísos…

Las teleboutiques han desaparecido a penas encuentras un anuncio de su antigua presencia pintado en una de sus fachadas rojas. Aquellas cabinas telefónicas donde las voces de entremezclaban y se conectaban los puntos cardinales una vez a la semana, o tal vez al mes, si la llamada era interoceánica. La comunicación era escasa y tan cara que era un acontecimiento poder escuchar la voz e imaginar todo el pequeño jardín que transmitía, con sus pausas, sus tonos, los silencios ayudaban a reconstruir el olor de aquella persona que desde la distancia hablaba unos minutos y se tejían redes que te sostenían hasta la siguiente llegada de noticias, tal vez en un sobre de color sepia, con matasellos de europa.

La medina arrebatada a sus propietarios para construir hoteles, rastros de las fauces del terremoto se ven aún,  y ya no se escucha ni ese grito: - Bala, bala.- Ante el que te apartabas porque anunciaba la llegada de un burro con su carga, bombonas de gas, una cama de madera tallada,… Las motos eléctricas no se escuchan en el recodo de la medina, en el callejón de las siete puertas. No es posible mantener ese equilibrio entre barrios, y mantener la esencia de la medina, con la ville nouvelle,  y sus hoteles, los jardines Marjorell, conectados por vías amplia, donde convivían familias sobre do ruedas, autobuses, taxis grandes y pequeños, calesas, camionetas, bicicletas, asnos, carros con higos chumbos, peatones con sus cestos de mimbre,  que te sacaban hacia el aeropuerto por los jardines  de la Ménara,… Ahora es posible encontrar el horno del barrio en medio de una tienda de telas, cuando las fuentes, el hamman, los zocos, las mezquitas ordenaban el territorio y las azoteas eran el espacio de las cigüeñas, el espacio femenino a través del cual una mujer podía atravesar la ciudad sin ser vista.  Ahora hay pastelerías en las que solo hay mujeres, y siguen existiendo esos cafés como el Café la France,  en los que los hombres charlan entre ellos. La modernidad sigue sin integrar esos mundos paralelos que la medina materializa y hace visibles. Ciudades donde las mujeres van conquistando espacios, pero desde sus propios referentes. He visto la vuelta a la chilaba como una búsqueda de la comodidad, como una búsqueda de la libertad de movimientos ya que nos invisibiliza y muchas veces esa necesidad de mostrarse no es más que  otra forma de violencia, donde se nos convierte en mercancía para el goce del poder.  Recuerdo a tatuadoras de henna  detrás de las carros de naranjas envueltas en sus niqab para que su marido no las reconozca y poder conseguir algo de dinero mientras el policía de secreta trata de conseguir su mordida y muestra a mi amiga europea su pistola, ostentando su poder diciendo que si él lo desea dispara y sus vidas están en sus manos. La mirada es suficiente para entender y le pregunto dónde quiere que le meta el dinero y cuando para que él se lleve lo menos posible. Me indica el momento, entre las fotos de los diseños de la henna meto los billetes doblados y en otro momento ella los guarda entre sus pechos. Me llevo  a  mi amiga que indignada por ese abuso de poder policial teme que les haga algo y le recuerdo que somos turistas. No dejamos de ser una billetera con piernas, a nosotras no nos va a tocar, pero es más prudente no hacer que se enfurezca y sean ellas las que paguen el precio.  Somos extranjeras y son otros los ojos con que se nos mira. Son otros los códigos que se nos aplican. Extranjeras que en sus miradas, el respeto como personas se esfuma cuando son tomados por ellas como mercancías, para sus noches de placeres sexuales a un módico precio. Extranjeras que invaden espacios masculinos, extranjeras que atraídas por el humo del kif kif buscan olvidar el paso del tiempo y sentirse hermosas, ser las odaliscas de los lienzos de Ingres.  Los estereotipos se entremezclan y en las farmacias venden los remedios naturales para solventar cualquier dificultad tanto masculina como femenina.  Hemos pasado de ser una curiosidad, unas chicas jóvenes que pueden ofrecer una carta de invitación a la soñada Europa dentro de unas semanas, a un fenómeno inaudito como mujeres ya maduras sin llegar a la treintena,  mujeres solas, solteras, sin hijos, viajando con una amiga, sin un hombre  a ser una europea de mediana edad que busca compañía o una empresaria que ha iniciado un negocio aquí, porque le gusta este país donde el caos brinda la oportunidad de crear nuevos negocios, pero al amparo de una figura masculina que solventa y lidia con esa dicotomía de sexos entre los que los géneros se abren paso entre los claroscuros.  

Miro los rostros de las más ancianas, las que se niegan a que las fotografíes y cocinan en la calle, venden ramitos de hierbabuena,  y veo sus tatuajes en la barbilla, en la frente,  en las mejillas,  son mujeres amazigh, mujeres respetadas por sus nietos que han trabajado toda su vida en el campo. Saben de la dureza del trabajo femenino, de los ciclos de la naturaleza, su maternidad les ha otorgado cierto poder y sabiduría. Contemplo sus rostros y su mirada limpia, directa en las pinturas de Hafida Zizi en su exposición en Marraquech.  Orgullo femenino en el rostro de sus heroínas que muestra tejiendo alfombras, enseñando sus  tatuajes en los que se narran los hitos de sus vidas, sus vivencias, sus linajes, su necesidad de protección contra los yins, preparando el cus cus, celebrando bodas, dialogado entre generaciones y sé que la libertad es un derecho y una responsabilidad por la que todas tenemos que luchar por ser mujeres, no importa de donde vengamos, donde vivamos, ser mujer es luchar por la dignidad de la vida.

Me detengo en el umbral del Riad y veo a la gata callejera tumbada dejando que sus crías mamen mientras con los ojos cerrados sueña tal vez con unas sobras suculentas. Las gatas y las cigüeñas siguen siendo los seres más libres en la medina.  Esas cigüeñas que siguen en sus nidos en los tejados de Badia, y han perdido su brújula, ya no migran. ¿Cómo están aquí en julio en vez de estar en los campanarios de la península ibérica.  Quizás han decidido quedarse en su hogar.


jueves, 5 de marzo de 2026

cartas 2

 Oviedo a 12 de febrero de 2026

Mi querida Lamis:

Gracias por tus palabras, por tu carta. Me ha provocado una alegría muy  luminosa, porque saber que lo que siembro en mi trabajo enciende en vosotras lo mejor que lleváis dentro es la mejorar recompensa y es el mejor regalo. Saber que el tiempo compartido aprendiendo mi lengua materna y mi acompañamiento  te ha servido para tener confianza en ti misma es un regalo muy valioso.

La vida lejos de las personas que emigran no es fácil y además de aprender una lengua nueva es importante sentirse a gusto, bien recibido, sentir que puedes expresar con otros lenguajes que son universales como los gestos, las miradas lo que se siente. Tú eres una persona muy sensible, cariñosa, expresiva, muy hospitalaria, curiosa, con ganas de aprender cosas nuevas y mostrar toda la riqueza que traes contigo en esa maleta que, traéis cada una de vosotras. Traéis una maleta que no puede ser registrada por nadie, salvo que vosotras permitáis que se abra y mostrar todo lo que os ha formado como personas. Tú traes la libertad en la mirada de tu pueblo, un pueblo nómada, un pueblo al que se nombra como hijos de las nubes.  Sabéis de rutas antiguas en las que las estrellas guiaban a las caravanas desde unas costas a otras muy lejanas, de este a oeste, siguiendo a los astros, a las estrellas, a la luna, a lomos de los camellos enfrentándose a los demonios de Leyoud, … Las joyas que lucen las mujeres hablan de esos mapas de estrellas. Tu sonrisa es una estrella que guía a muchas personas. Mantienes la alegría y la inocencia de la infancia, una infancia que dejarás pronto atrás, ya tu cuerpo la está dejando atrás, ya te estás convirtiendo en mujer. Pero mantendrás esa luz, porque está en tu corazón.

Tú tienes esa hospitalidad que define a tu pueblo. Ese amor que hace que el viajero sea bienvenido y se le sirva un té sobre la alfombra, en la jaima y descanso. Los relatos comienzan en ese lugar y tú contarás muchas historias que hablarán de tu pueblo, de como el Sáhara vive en sus hijos e hijas. Tu forma de estar, tu postura hace que seáis faros de dignidad y de respeto. A veces desde el silencio, con la presencia que tenéis, otras cuando cantáis, cuando bailáis, cuando esperáis en una fila con paciencia, anclados en este momento, en este instante que es eterno y efímero se os reconoce como saharauis. Ojalá llegue el día en que podáis volver a la tierra en que vivieron vuestros ancestros y ancestras, la tierra robada y saqueada, con ayuda de la palabra y no de las armas. Tu voz contribuirá a ello como lo hizo la voz de Mariem Hassan. La voz de una persona puede ser la voz de un pueblo.

Estas creciendo y aprendiendo tantas cosas nuevas, estar lejos del resto de tu familia en estas tierra en la que hace frío, es difícil, es duro. Se echan de menos muchas cosas, la luz, el calor, la familia, ahora que llega el ramadán: a la familia y  a los amigos, los paisajes abiertos, las dunas, la comida, los camellos, la hassanía, salir y escuchar la voz en que te reconoces y no esos sonidos indescifrables que ahora ya empiezas a comprender,  los olores, los paisajes, sentirse a salvo es tan importante…. Son muchas las cosas que se extrañan, pero viajar aporta conocer otras cosas, otros mundos. No es que sean mejores, o peores, son diferentes. La mente se abre y comprendes que el mundo es tan amplio y las miradas sobre lo que hay son tan variadas como las personas que miran. Cada una aporta un matiz diferente y en esa variedad vamos aprendiendo a construir una forma de sentir y estar tan amplia y tan abierta como el mismo Sáhara. Y a lo largo de la vida van cambiando esos mapas que vamos construyendo. No dejamos de aprender nunca. El desierto que tú conoces fue el fondo de un océano hace miles de años,  y después fue una gran sabana en la que corrían las jirafas y había palmeras, era muy verde, había muchos animales. Se pueden ver los dibujos de los hombres y mujeres que lo vieron con sus propios ojos en las pinturas de Tassili. La arqueología estudia estos restos que se han conservado por las condiciones de temperatura y humedad. Después de secó aquella vegetación, los animales migraron, y los hombres y mujeres de desplazaron al norte. El desierto se expande, la arena va devorando la tierra. Pero en condiciones terribles habéis sobrevivido, y seguís en pie, luchando por vivir sin perder la dignidad.

Habrá días en que te sientas menos alegre, en que la nostalgia te invada pero se irá como la niebla, al escuchar la música del tebal, de las guitarras eléctricas, el batir de las palmas y el grito que nace de tu corazón, antes de empezar a bailar. Lanzar esos sonidos como bienvenida y gratitud por un nuevo día en el que poder construir futuro, sembrar sonrisas, saciar curiosidades, hacer nuevas preguntas, encontrar respuestas… Muchos días voy en mi coche escuchando a Mariem Hassan y lanzo yo también alguno de esos gritos, que tú comprendes y entiendes como el desborde de la alegría inmensa, de la dicha más radiante, mientras otros no entienden, pero otras se suman y se forma un coro de zaghareet donde todas las mujeres somos una celebrando la vida. Tus palabras las recibo con un zaghareet que resuena desde mi corazón al tuyo.

 

A mí me habéis permitido ver parte de esa maleta que traéis, y os doy las gracias por ello. Hemos abierto parte de ella, al recordar lo que dejáis atrás, y enfrentáis las dificultades cada día. Es difícil pero hay que seguir leyendo en otra lengua, aprendiendo muchas cosas nuevas que os darán la oportunidad de vivir en unas condiciones materiales mejores. El corazón y las emociones se van tejiendo y van creando una jaima en la que tú decides quienes van a estar conviviendo en ella. Hay lazos entre personas que son invisibles, que están ahí y sostienen a las personas. Vuestras madres, abuelas, han sido expertas en tejer estos lazos. Los niños y niñas que se fueron en aquellos barcos  a Cuba y no volvieron a ver a sus familias durante muchos años, se fueron y regresaron siendo ya hombres y mujeres para redescubrir su cultura saharaiui, como el poeta Liman Boisha. La pertenencia al pueblo saharaui la han trazado las mujeres en sus hijos e hijas,  bajo la salvaguarda de la lucha de muchos hombres y sigue viva  hilando entre Europa y África, tejiendo alfombras de esperanza en la libertad….

Venís y enseñáis el compromiso con una labor que no se puede eludir, desde la presencia, desde esa mirada a los ojos, profundos sin prisas, con todo el tiempo del mundo recordáis al mundo que el Sáhara aun está por descolonizar y que se debe respetar el derecho a la vida. Hay que aprender historia, hay que aprender tantas palabras en otras lenguas para poder defenderse de los ataques, para iluminar la ignorancia con que muchas veces os miran para desvelar las mentiras que cuentan la historia desde otros intereses que no respetan los Derechos Humanos. Es importante aprender y practicar el español, el inglés. Sigue trabajando y esforzándote.

¿Qué es lo más difícil para ti? ¿Qué es lo más positivo para ti de estar aquí?  Ya me dirás qué te parece todo esto que te cuento.

¡¡¡Te deseo un feliz ramadán con tu familia. Ramadan Mubarak Lamis!!!

 

Un abrazo  y muchos besos de tu profe

 

Oviedo a 13 de febrero de  2026

Mi querida Salka:

¿Cómo estás? Me alegra mucho recibir tu carta, y tener noticias tuyas.

Veo que estás un poco triste por no poder ir a la boda de tu prima. La verdad es que sé muy poco de las bodas saharauis así que te pido que me cuentes como son las bodas en el Sáhara.

Hace muchos años vi cantar a Mariam Hassan en Gijón en un evento que se hace cada año en julio, la Semana Negra, cantaba cerca del Estadio de fútbol, cuando el aparcamiento se llenaba con puestos de comida, de libros, colocaban hasta una gran noria y siempre colocaban una jaima para mostrar la cultura saharaui, una jaima donde se servía un té. Tras escuchar a Mariem Hassan cantar fui a que me firmase uno de sus discos que compré aquel día y le pregunté por qué llevaba aquella melfa negra en la parte de arriba y blanca abajo. Con lo coloridas que son las melfas, me llamó la atención aquel contraste de blanco y negro. Ella me explicó que era el traje de la novia.  Colgaban de su cintura unas moneditas en un cinturón con hilos tejidos. Tengo curiosidad por saber más de las bodas. Así que puedes contarme más cosas, ¿cuántos días se celebra? ¿ se pintan con henna las manos y los pies con tatuajes especiales? ¿Qué se hace cada día de la celebración si son más de uno el novio y la  novia?  ¿qué suelen regalar a los novios?  ¿Y los vestidos cómo son?

Lo que más me gusta del Sáhara es la forma de vivir el tiempo con serenidad, con calma, esos tiempos en que sin tiempo lejos de la prisa, de las agujas del reloj te sientas a contemplar el sol esconderse, a escuchar los cuentos con historias en que los yins salen y se enfrenta alguien a ellos, las risas que despierta Chertad, el silencio que se rompe con el té sacando mucho  espuma en los vasos para no beber la arena que está suspendida en el aire, la hospitalidad con que se acoge a las personas, y los lazos que se crean de corazón a corazón, la honestidad, el respeto  y la sinceridad con que se tejen los vínculos entre las personas. 

Aquí  ¿no haces amigas?  Tienes que intentar hablar con otras chicas para así ir mejorando el español. Hay que romper la frontera del silencio, ya sabes muchas palabras y tienes mucho que decir. Creo que te has cubierto ya el pelo, ¿cómo te sientes con el hiyab?  Ahora empieza el ramadán, me imagino que vas a hacer ya el ayuno casi todo el mes  ¿no?  Espero que te ayude a conectar con toda la fuerza que tienes en tu corazón para seguir luchando por un futuro mejor. Piensa que el camino aunque sea largo lo más duro ya pasó. Añorar lo que conoces, a tu familia es normal, pero tienes que transformar esa melancolía en  un ladrillo , en un hilo para construir tu jaima, tu alfombra, tu casa. La casa el hogar es donde estamos a gusto, basta una alfombra de oración para hacer el salat, bastan unas palabras, unos gestos para iniciar una conversación que te puede llevar a conocer otras formas de vivir, de sentir,  de conocer personas, de aprender cosas nuevas. No dejes que los miedos te atrapen, eres una chica muy observadora, captas rápido muchas cosas de tu alrededor, no dejas que te vean lo que tu corazón canta, pero sabe hermosas canciones y melodías que tienen que ir saliendo  en canciones, en poemas, en dibujos, en tatuajes de henna, en palabras, para crecer con salud, con fuerza.

Cada vez hay más personas saharauis aquí,  sois … somos y me incluyo porque yo también me siento nómada. Viajar abre la mente, el corazón, hay que ir guardando las cosas buenas que nos van ocurriendo, lo nuevo que vamos aprendiendo, siempre aparecen cosas nuevas si tienes curiosidad, si sigues haciendo preguntas y buscando respuestas.  Te animo a que sigas preguntando cosas.

Me imagino que ya harás el ramadán completo y recuperarás los días que necesites más allá.  ¡Ramadan Mubarak  mi querida Selka!

Ya me contarás cómo llevas el ramadán, qué es lo más difícil y las diferencias entre el ramadán aquí y en el Sáhara.

Cuídate mucho y espero vuestras cartas. Me encanta ver vuestros progresos en español. Hay que seguir leyendo en voz alta para ir mejorando y ser tan rápidas leyendo como lo sois corriendo. Ver una palabra y leerla rápido, entenderla, reconocerla, apropiártela.

Este poema quiero grabarlo este año con alumnos y alumnas que tengo este año. Os lo comparto es de una saharaui. Espero que os guste

Un abrazo y muchos besos