_ Ssshhh _ Al siseo acompañó el movimiento de su dedo
índice sobre los labios, mientras abría los ojos desafiantes acentuando su
astucia. No se movió ni la pluma en su cabeza. El silencio era requerido para
continuar con el ritual en un pequeño claro del bosque. La mujer se quitó el
alfiler que sujetaba su sombrero y lo dejó colgado de una rama. Se soltó la
melena blanca y con un movimiento de cabeza dejó que le cayera sobre los
hombros. Solo se escuchaba el ulular el búho, algún grillo a cierta distancia.
Se sentó en el tocón de un roble, tras
clocar sobre un lecho de ramas de romero una tela blanca sobre las que dejó la
bolsa con las piedras. Colocó sus manos en forma de loto uniendo las bases de
las palmas, pulgares y meñiques, separó los dedos índices, medios y anulares,
abriendo las manos como una flor de loto muy despacio, para que su acompañante
logrará imitar sus gestos. hasta quedarse en esa posición con el padma mudra
sobre sus cabezas, Sentadas una frente a otra respiraron profundo y realizaron
una serie se respiraciones, en las que al exhalar dejaban salir de la boca
cerrada un ligero zumbido de abeja. Luego colocaron las manos a la altura del
corazón y permanecieron con los ojos cerrados, respirando cada vez más
lentamente.
Las palabras y
las imágenes vibraban en cada una de ellas, como si cada una estuviese
recibiendo parte de un mismo mensaje, a través de diferentes canales.
Permanecieron así hasta que un zorro cruzó el
claro y las rozó con su cola. Abrieron los ojos y lo vieron desaparecer entre
la maleza.
La mujer mayor
estiró los hombros y unió las palmas frente a su pecho, inclinó al cabeza hacia
delante y susurró: - Namasté.- Recogió las piedras y las colocó en un joyero
forrado con una tela rosada. El sol hizo
su aparición y con los primeros rayos se levantaron y fueron hasta una cabaña
que había más allá del riachuelo.
Allí prepararon un té y mientras lo bebían la más joven rompió el silencio:
- No entiendo el significado de todo lo que he visto hoy. Las lunas eran rosadas e iban sucediéndose, en un arco en el que iban llenándose hasta alcanzar la luna llena y transformarse en una esfera transparente de cristal, luego menguaban, pero volvían a ser cristales de cuarzo rosa. Debajo había un estanque se aguas muy negras, en las que se veían reflejos de estrellas, entre algunas hojas que flotaban sobre el agua aparecían rostros de mujeres maduras, con los ojos a punto de llorar, con expresiones de decepción, de cansancio, contenidas, tratando de que no rodasen sus lágrimas. La última apretaba sus labios con ira, con rabia, conteniendo el deseo de gritar.
De pronto aparecía sal, montículos de sal rosada, de sal blanca, sal negra. Sal en el suelo que era amontonada por hombres que la rascaban del suelo con herramientas y la apilaban en montículos para ser trasportada en cestos de mimbre. El único sonido era el de un martillo sobre la piedra, ese sonido que a veces se asemeja a la chispa que pende la llama, al sonido seco que rompe la roca y se ven las puntas de las amatistas, violetas con tantos matices que parecen deslumbrar. Era como estar en el interior de una gran geoda.
- ¿Viste amatistas?
- No, hoy no, Hoy vi cuarzos rosas cuarzos blancos y malaquitas. Había muchas líneas concéntricas en tantos tonos del verde que parecía estar caminando en un laberinto. Llegó un momento que me sentí tan mareada que ya no sabía si estaba entrado o saliendo de aquel laberinto, ya no sabía si caminar en el sentido de las agujas del reloj o en contra. Olía a humo, un humo penetrante como el del palo de santo, y me senté. Entonces me encontré con un colgante de labradorita y me quedé hipnotizada por sus destellos azulados. Supe que saldría de allí y en ese momento mariposas blancas y azules aparecieron revoloteando a mi alrededor. Las seguí y dejé atrás esa sensación de estar perdida, de sentirme en peligro constante, a merced de cualquier imprevisto. me sentí segura, a salvo y caminé con paso decidido. No había más que arena bajo mis pies, arena por todas partes y un cielo gris, un cielo opaco que me lo recuerda el destello de esa larvikita que llevas colgada.
- Sabes que esas piedras son especiales, los cuarzos traen protección, la malaquita ayuda a transmutar, vibran con el cuarto chakra y la labradorita con el sexto chakra, despierta tu intuición. Creo que deberías aprender a escuchar a esos minerales, sentirlos, dejas que te hablen y más allá de las cualidades que podrás estudiar debes escuchar lo que te susurran. Aprender cómo limpiarlos, como recargarlos está muy presente en tu visión, son elementos de limpieza la sal, el humo del incienso, la luz lunar y solar.
Estás acompañada, te protegen desde otras dimensiones, seres de luz. Has comenzado a caminar por una senda y ya no hay vuelta atrás. La sanación es un proceso y como en todo proceso hay resistencias que vencer, pasos atrás para tomar impulso, pasos seguros y pasos indecisos, momentos en los que detenerse y observar. El movimiento no siempre es visible hay terremotos internos, que desde fuera parecen invisibles. Recuerda que un árbol crece en silencio, en el bosque encontrarás lo que necesitas, animales de poder, plantas medicinales, esencias minerales y vegetales para comprender la esencia humana y animal que nos puebla para alcanzar la esencia que nos habita.
- ¿La esencia que nos habita?
- Lo entenderás a su debido tiempo. El jabón debe ser el adecuado para no dañar la piel, y cada piel en cada momento necesita una esencia para cada etapa. La clave esta como en los perfumes y en las fórmulas magistrales en la proporción adecuada. El almizcle puede arruinar el aroma del perfume o fijar su duración. Las hojas de tejo pueden ser tóxicas o curativas, depende de la cantidad, del uso.
- Tú puedes enseñarme.
- ¿Había algún otro metal en lo que viste?
- Sí, los hombres en las salinas bebían agua en vasos de cobre.
- ¿Cobre recubierto?
- No sé, no lo vi muy bien.
- ¿Qué sabes del cobre?
- Es un metal muy conductor, más allá de los hilos de cobre de los cables recuerdo a mi abuela con pulseras de cobre en los brazos, decía que aliviaban sus dolores en las articulaciones. Y en India la medicina ayurveda emplea el cobre como contendedor de aceites,…
- Hay que tener prudencia en su uso. No se puede introducir alimentos ácidos en ellos, como el limón, su ingesta en altos niveles puede producir daños hepáticos, renales y síntomas gastrointestinales severos. Hay que usarlo en la cocina con revestimiento.
- Gracias por enseñarme.
- Namasté.
- ¿Qué significa?
- Es una forma de mostrar reconocimiento, diciendo reconozco la luz divina que hay en ti.
En ese momento la chica junto las manos a la altura del pecho, inclinó su cabeza y le dijo:
- Maestra, namasté.
Este fue el primer escaparate que ha sido fuente de inspiración para contar esta historia tras observar los elementos que aparecen en él. Gracias por esta oportunidad de poner palabra a unas impresiones. La literatura nace muchas veces de una imagen, de un objeto y tu manera de colocar el escaparate es un arte evocador e inspirador.









