lunes, 12 de octubre de 2015

Álbum fotográfico Khiva ( Uzbekistán)


La muralla de Khiva


Minarete inacabado Kalta Minor


Interior del Harem Real



Detalle de azulejos en el Palacio Real


Mezquita de Khiva de las 114 columnas



Títeres en Khiva en la Cueva de las Mil y una noches 




 Entrada  a la ciudad

 Entrada norte a la ciudad




azulejos clavados






























Era necesario recibir a los nómadas en sus yurtas, para evitar de desconfianza que les provocaban las estructuras de los palacios. Por eso en el patio central de las audiencias se eleva esta plataforma a la misma altura que la terraza desde la que se sentaba el sultán. Recibía a los nómadas en su yurta y entablaban negociaciones...
























 Vida intramuros






 Casas de adobe, aún quedan 300 habitantes.Dejad que la vida siga latiendo en Khiva



sábado, 10 de octubre de 2015

Entrevista en la CADENA SER


Este fin de semana me entrevistan en la Cadena SER(ASTURIAS) con motivo de la publicación en la Editorial Casiopea de mi relatos, Khiva ( Uzbekistan)



Este relato ha sido seleccionado en el VII Premio Internacional de Relatos de Mujeres Viajeras 2015.


La selección y publicación del mismo es ya un regalo y recibir la llamada de la radio para mi primera entrevista en directo es uno de los tesoros que me da mi faceta como escritora.


Espero que disfrutéis de mis palabras. 

Recordad a las 12 en "A vivir que son dos días".

Esta labor de difusión de la creación, es tan distinta a la creación. Es diferente y muy dinámica, viva. 

Recuerdo cuando en Zaragoza la revista ETCÉTERA me dedicaron un número y me hicieron una entrevista por escrito a vuelta de correo ordinario. Por aquel entonces abrir el buzón era otro momento mágico, porque todavía escribíamos cartas... 

Celebro y comparto este momento tan mágico de satisfacción, y de alegría al sentir que mis palabras tienen un eco y viajan ya con vida propia, lejos, más allá de donde yo he estado. 

GRACIAS POR LA OPORTUNIDAD A LA CADENA SER. 

Esmeralda Vizcaíno

jueves, 24 de septiembre de 2015

Mis relatos en la radio M-80


"Mi diario"  y  "Desde Mathaussen", dos  de mis cuentos leídos en la radio en M-80 en el programa Cuento Contigo. 

Raúl Doblas los ha recopilado y de nuevo pueden escucharse, como en aquellas noches en que el fin de semana se acababa viajando con la voz que daba vida a los relatos....

http://cuentocontigo.webs.com/apps/podcast/podcast/356320


Gracias Raúl por rescatar parte del pasado y no dejar que sólo estén en el casette en que los gravé la noche en que fueron emitidos en M-80.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Un nuevo relato sobre Khiva ( Uzbequistan)

VII Premio Internacional Relatos de Viajeras

€20
€18
«Una de las propuestas más valientes del panorama literario español». Patricia Almarcegui, escritora.
«Un relato colectivo del mundo con voz de mujer». Programa de radio La maleta azul.
«Mujeres que unen su pasión por viajar con la de la literatura con un resultado en forma de premio».
Agencia EFE
PRECIO DE LANZAMIENTO HASTA PRIMEROS DE OCTUBRE POR LA RESERVA DEL LIBRO: 18€
ategoría: .
Elegidos entre medio millar de textos participantes en esta iniciativa
que va por su VII edición, los relatos de este libro invitan al lector a
viajar a los confines del planeta de la mano de autoras inéditas que
sorprenden y emocionan. Ediciones Casiopea y mujeresviajeras.com
sacan a la luz nuevas plumas viajeras.
Libro ilustrado. 197 páginas, más de 60 relatos cortos
PEDIRNOS UN EJEMPLAR
SUMARIO
Presentación: Pilar Tejera
Viaje al Polo: Dominica Capozucca
PREMIADOS
Al final del naufragio: Patricia Corral: Primer premio
La ciudad de mis sueños: Bárbara Fernández Esteban: Segundo premio
Lágrima de la India: Rosa María García-Barja: Tercer premio
ENCUENTROS EN EL CAMINO
A Saroj:Elena Molina
Dos mundos, una mesa y Panamá de fondo: Lurdes Imaz
Hija de Ajima: Cristina Mendive
La riqueza del más pobre: Gemma Rivero
Luna azul en Budva: Patricia Martínez
Macedonia, mi adorado crisol: Muriel Giménez Segura
Miedo: Isabel Suppé
Namasté sumita: Mayte Nogueira
Para no perder este tránsito: Elizabeth Scott
Tanna, la isla de la felicidad: Mercedes Gallart
Tortilla a cambio de maní: Toya de la Guardia
Un Loft en Nueva York: Natalia Díaz Santín
Una propuesta inesperada: María del Carmen Méndez Fernández
REFLEXIONES
Aprendiendo a viajar: Marga Zuzama
Bañarse en Louçainha: Mercedes Vallejo
Caleidoscopio y Trinacria: Lilian Costamagna
En la parte de adentro: Rosario López
Exiliada de Al-Ándalus: Rosa Laganduya
Haworth: Paz Montserrat
Khiva (Uzbekistán): Encarna González
La mar de bien: Isabel Sanfeliu
Melancolía: Ana Alemany
Once de julio en Srebrenica: María Luz González
Travesía: María Cruz Villar
Verano en azul y blanco: Blanca Oteiza
FAMILIA
A pie desde Grecia a Turquía: Albina Sabater
El viaje de mi vida: María Luisa Pérez
En busca del pasado: María Cristina Guarnieri
No tardes en volver: Ana Isabel Velasco
Un milímetro de África: Teresa Reina
Viajes con mi madre: Alicia Aranda
INFANCIA
El Viaje de Arundhati: Eva Espinet
Mi paloma blanca: Marianela Rodríguez
La rana Juana: Sara Berlana Sastre
Mina de Genios: Celia Martínez
AMISTAD
Amanecer en Uruguay: Luisana Cartay
Así te recuerdo, Marrakech: Elena Tolmo
El viento: Laura Baleztena
Iorana Hoa: Susana Martín-Garea
Viaje de regeso: Caridad Bernal
A solas en el ca mino
El Áncora del Cantábrico: Gemma Suárez
Madre soltera: Patricia Collazo
Montecito: María Seoane
Saudade: Isabel Silva
Tenía una llamada perdida: Beatriz Alonso
«Volver»: Ana María Jiménez
AMORES Y DESAMORES
Como un soplo de viento: Magdalena Carrillo
El sombrero Jipijapa: Rosario Martínez
En un café de París: Laila Emilia Daitter
Lo inesperado: Payo Pascual
Madeira sin mí: Laura Gómez Lama
Sicilia, un baile hermoso: Marta Tadeo
Sola en Dublín: Nanda López Tremps
Sólo ida, por favor: Laura Cabedo
Un amor bajo el sol de Nápoles: Lola Clavero
Un suspiro de Felicidad: María Victoria Jiménez
Un viaje al horizonte: Empar Isabel Bosch
MISCELÁNEOS
El cementerio de los trenes olvidados: Ana Rey
Hotel Unicornio Azul: María José Rivera
Las espectadoras: Gemma Urraka
Vuelo 347, destino Antananarivo:Soraya Geijo
Una emoción inexplicable: María Isabel García
Yazd, la ciudad de agua: Mercedes Gascón

sábado, 2 de mayo de 2015

Lisboa

Lisboa encandila y despierta la saudade de los tiempos en que el reloj se detenía y se adentraba una en el placer de deleitarse. Lisboa desata con su aroma a chocolate entremezclado con el de café recién molido y las almendras amargas, la sorpresa del descubrimiento. La amabilidad de sus gentes, con sus miradas en busca de encuentro, la complicidad como promesa que nace de la amabilidad “o brigada” es la fórmula con que te despiden con una sonrisa en los labios.

Aún resisten los embates del mercado chino y asiático, las tiendas con repisas de maderas hasta el techo, donde las mercancías se guardan y con las buenas maneras reciben al vecino haciendo del turista un fiel visitante que volverá atraído por este olor embriagador entre el que elijes un vino de Oporto entre las múltiples posibilidades que te muestra el dueño acomodándose al precio que estás dispuesta a pagar. 



 El Chiado y Barro Alto entre restaurantes y tascas de Fado alborotan las saudades más ancestrales.  Los miradores te invitan a descansar a medio camino entre la Baixa y el Castelo de San Jorge. Puentes que cruzas y te embarga la fragilidad  del instante en que todo puede cambiar de rumbo, y lo mismo te vas hacia el Tejo y subes hacia Alfama.



Sus aceras cual puzzles que en cualquier momento pueden levantarse y comenzar de nuevo a trazarse  estrellas, naves, anclas, olas de este océano Atlántico en que se vacía la mirada del portugués, cuando su corazón se colma de nostalgias. Al lado del tronco del árbol de Judas unas cuantas piedras de basalto negro y blanco que sobraron del último trazado de los calceteiros que crean y se recrean de acera en acera. Los piezas que sobran quedan en un rincón de la rúa, bajo en árbol, esperando hasta la próxima obra y con los mismos pedazos blancos y negros crearan una nueva greca, un cerrojo, un apellido,… En ellos se reflejaran los azulejos, azul  cobalto, verdes, amarillos,… Narran en las paredes de los mercados oficios de antaño, cuando se recogía la aceituna, la uva, la sal, se cosían redes a la orilla,  se vislumbraba esperanza en el horizonte.


Ritmos del otro lado del océano, del sur del ecuador,  hombres y mujeres que se han enriquecido en esa mezcla delicada y sensual que se vislumbra en los rostros de piel negra, y facciones delicadas,… 
Lisboa huele a trópico, tiene aires de Sao Tomé, de Angola, mezclados con la sal y las saudades. 




























viernes, 27 de marzo de 2015

A la memoria de Martuky Paulova

Marta y Esmeralda

Mi querida Martuky:
¡Qué pronto te fuiste!! Con apenas estrenadas tu cuarenta primaveras  nos dejaste de forma inesperada. Conmocionadas  nos dejaste por lo inesperado, por la celeridad con que partiste. 
Agradezco a la vida haberte conocido, haber disfrutado contigo, sobre las tablas del Teatro Jovellamos, en aquella representación: "Detrás de Jason no siempre hay una Medea" .  Te recordaré allí, sobre el escenario, correteando alegre, vivaracha vestida de blanco, riendo, con tu cándida sonrisa y desnudándote  despacio, gozando de toda tu feminidad, rotunda, hermosa, voluptuosa, picarona, seductora, mujer,... Con tu vestido verde avanzabas hacia el micro y negabas con tu mano: - No, no, va a ser qué no.- con aquel tono firme y a la vez cargado de sensualidad,  iniciaste tus palabras y todas las Medeas nos fusionamos contigo, en ese último discurso antes de bajar el telón y  los aplausos. 
Captabas como nadie la  energía que había en el momento y en tí brillábamos todas,  con tu belleza pura, sin tapujos, sin mentiras nos lanzabas al aplauso, a la satisfacción de haber roto las fronteras de los miedos, de las inseguridades.  
Me quedo con esos momentos, aquel abrazo entre bambalinas donde vi tu admiración y tu agradecimiento hacia la mujer a la que se homenajeaba.  Había gratitud,  amor, respeto en tu mirada,... quizás no aprendiste lo suficiente para ser más resilente...quizás dijiste basta,  no lo sé.  

Me quedo con tu entusiasmo por crear,  gracias a tí celebramos aquel encuentro por Juárez en Gijón. Tú pusiste tu esfuerzo, tu dinero incluso, tu entusiasmo en unos momentos en que no estabas al 100% pero supiste pedir ayuda y buscar apoyos para consolidar tu proyecto. 

Novelas en el cajón, cuentos, un sin fin de proyectos por hacer dejas  junto a tus perritos que te obligaban a salir de casa, a tener una rutina amorosa, donde el AMOR se escribe con  mayúsculas, porque ese AMOR no sabe de carencias... Esos perritos eran tus vástagos... hoy se quedan huérfanos....

Ojalá encuentres luz, ojalá conectes ya con la luz que brilla en tí y vimos en tu mirada, en tu sonrisa dulce, en tu deseo de conocer, descubrir, aprender siempre vivo en tí.  La niña que fuiste palpitaba en esos ojos brillantes cuando estabas interpretando un papel. 
Celebro haberte conocido. 

Hasta  siempre MARTUKY PAULOVA 

Te queremos, deja que el AMOR te guíe, y  brilla con tu luz. Ahora ya, eres luz

domingo, 30 de noviembre de 2014

Resilencia

A Abla Saadat
Oviedo, 28 noviembre 2014. La sala de conferencias estaba repleta de personas. El traductor iba trasladando el mensaje a la lengua materna del público. Las imágenes sonoras  iban removiendo la memoria reciente  y los gritos de repulsa frente a los ataques policiales iban bombardeando los tímpanos, desde adentro, desde afuera. Y en esa escalada de alaridos  el mareo, la náusea se transformaban en repulsa que se transpira, en puños apretados conteniendo la ira. Mientras las voces de los presos cada vez más exhaustos llegan nítidas, y el hambre voraz de venganza se arremolina en las últimas filas.
En cambio, en las primeras filas la escucha remueve la angustia de las ausencias, la angustia y las lágrimas acuden presurosas, empañando la mirada. Se establece un vínculo entre las generaciones, donde las abuelas, las madres y las nietas se unen en una corriente circular, que gira, gira, gira  proyectando hacia el futuro los anhelos y el sueño de liberar su tierra, su hogar, Palestina. Un territorio libre de muros, donde dejar mansa la mirada en un horizonte cubierto de olivos centenarios, frondosos, y donde el olor del azahar en primavera increpe al transeúnte y le haga detenerse para compartir un té, de camino hacia el otro lado del país. -¡ Limonada fresca!-,  Limones recién exprimidos en verano, esa sería la única acidez que conocerán sus nietos, y no la que provoca la constante negación del derecho de los hijos a visitar a su padre en prisión. Encarcelado,  sin juicio,  sin derecho a una defensa, sin fecha de liberación,…   Mujeres, esposas que sostienen a la familia. Ellas son las guardianas de la memoria. Ellas se enfrentan al miedo,  a la incertidumbre, y aunque las encarcelen siguen resistiendo, y transmitiendo cómo cuidar y amamantar a las futuras generaciones que, construirán con los pedazos que ellas recortan, desde el fondo de la celda,  la redondez de la bóveda celeste.  Los llamados a la lucha sienten la profundidad de las raíces de su familia, alimentando a sus hijos e hijas, a sus esposas que claman por justicia. 

Miro tus manos y las veo unidas, enlazadas,… observo tu mano izquierda tomando notas, para no dejar sin respuesta a ninguna de las preguntas que hoy te hace este público afín. El dramatismo de los hechos, el escalofrío de la realidad está rodeándonos. Pesa.  Nos paraliza en la silla,  pero en medio de esa densidad hay una luz, una esperanza que se expande en el tono dulce de tu voz, en su firmeza, en su calidez.  Me zambullo en ese brillo,  que me lleva hasta tu mirada profunda. Nos miramos y me siento en paz. Es  una paz firme, y a la vez tan sutil. Abla al mirarte veo, reconozco el camino que has hecho desde el desgarro, a la resistencia pacífica. Sé que el camino ha sido largo, difícil, te has enfrentado a tu oscuridad y has encontrado la luz del amor que albergas dentro. Miras a los ojos y acoges al otro. Nos faltan las palabras para comunicar con fluidez pero nuestros cuerpos no las necesitan y nos abrazamos y besamos, como lo hacen una madre y una hija que se reencuentran tras una larga ausencia. Y en ese abrazo me haces sentir cómo la fuerza de la vida hace brotar a las semillas, en el interior de los huesos de las olivas. Semillas que  germinan, niños que cantan, olivos que crecen, padres que vuelven a casa.
-         Salam, habibi, habibi salam 
-         Sucran.







sábado, 8 de noviembre de 2014

VI Premio internacional Relatos de mujeres viajeras 2014


Ya ha llegado a mis manos el libro en el que aparece mi relato As de corazones. Podéis comprarlo en el siguiente enlace.

http://www.edicionescasiopea.com/?product=vi-vertamen-internacional-relatos-mujeres-viajeras

Me encanta la edición, ver los relatos de tantas mujeres sobre imágenes en blanco y negro de los paisajes en que se inspiran o transcurren estos relatos... es un libro muy recomendable para retomar el calor del verano en este invierno que se avecina recio y con tintes gélidos


Quiero compartir  con mis seguidores y seguidoras unas fotos de mi viaje a China, de esa aldea en Guilin  donde transcurre mi relato y de ese árbol que crece en el centro de la aldea.  Podréis ver una de las múltiples cartas de que encontré en China, en la gran muralla... el pasado me habla desde la baraja en mis viajes....