jueves, 3 de diciembre de 2015

AMAPOLAS




Rojo intenso, rojo carmesí, rojo brillante que se acentúa entre los estambres negros. Interior suave y frágil me acoge. La amapola se mece suave al antojo del viento del sur. Y la música llega al centro donde aguardo, todo lo que está en el exterior vibra y reverbera en el interior pero depurado por el pétalo.

El sol intenso, la lluvia juguetona nos envuelven. Con el tiempo la transparencia de los pétalos cada vez es mayor. Rosados ya, ajados incluso dejan que se vea el campo de maíz donde ya han recogido la cosecha. Aún así, descolorida, rota sigue siendo un buen refugio, sigue siendo el lugar que habito.
- Mi dulce amapola, gracias por cobijarme. Gracias por protegerme, namaste.

Las semillas se forman ya en su interior, ya puede dejar que una ráfaga de viento se lleve sus pétalos, toda su energía está muy dentro.

Te despojaste de lo que ya no servía y ahora soy yo quien debe desprenderse de lo que también me sobra, de la carga inútil para irme hacia lo verdaderamente importante. No hay otro camino. Los ciclos deben sucederse, no hay resistencia posible.


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